Pocos lugares respiran la autenticidad de la Sierra de Francia. Situada al sur de la provincia salmantina, esta comarca destaca por su espectacular entorno natural, sus valles cubiertos de bosques y una arquitectura serrana que ha sabido mantenerse intacta con el paso de los siglos.
No tiene la masificación de otros destinos más conocidos y es precisamente ahí donde reside gran parte de su encanto. En este artículo te proponemos una ruta por 5 de los pueblos más bonitos de la Sierra de Francia que no dejan indiferente a ningún viajero.
Hablamos de localidades que han conservado su trazado medieval, sus tradiciones y un patrimonio histórico de gran valor. Un recorrido perfecto para una escapada tranquila, donde combinar paseos por calles empedradas, miradores naturales y monumentos cargados de historia.
Un Paseo por 5 Pueblos encantadores de la Sierra de Francia
Desde La Alberca, uno de los pueblos afamados de nuestro país, hasta Sequeros y sus maravillosos miradores. Repasamos 5 pueblos perfectos para pasar un fin de semana.
Por supuesto, la mejor manera de disfrutar de unos días en esta zona es en un alojamiento de turismo rural. Y es que, por si fuera poco, la oferta aquí es increíble. A continuación, podrás ver todos los alojamientos en la Sierra de Francia disponibles en Sensación Rural.
La Alberca
La Alberca no necesita presentación. Basta con poner un pie en sus calles para entender por qué fue el primer municipio de España declarado Conjunto Histórico-Artístico, allá por 1940. Situado en pleno corazón de la Sierra de Francia, este pueblo salmantino conserva la arquitectura tradicional serrana, con casas de muros de piedra, entramados de madera y balconadas que casi se tocan sobre estrechas calles empedradas. Sin lugar a dudas, La Alberca es un pueblo indispensable para visitar la Sierra de Francia.
Loli Giraldez
El epicentro del pueblo es su Plaza Mayor, presidida por el ayuntamiento y un crucero de piedra, rodeada de soportales y balcones desde los que asomarse a la vida cotidiana del lugar. Muy cerca se alza la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, del siglo XVIII, cuyo interior guarda auténticas joyas como el púlpito policromado del siglo XVI. Pero La Alberca no se entiende sin su entorno natural: el Valle de Las Batuecas, con sus bosques y pinturas rupestres, o la cercana Peña de Francia.
Mogarraz
Mogarraz es uno de esos pueblos que parecen haberse detenido en el tiempo. Situado entre los frondosos bosques de la Sierra de Francia, su tradicional aislamiento ha sido clave para conservar intacta su arquitectura serrana y muchas de sus costumbres. Declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1998, el pueblo ofrece un entramado de callejuelas empedradas, pasadizos y rincones llenos de historia, donde abundan las casas de piedra, adobe y entramados de madera, algunas de hasta cuatro alturas, organizadas en torno a una calle principal que vertebra todo el casco urbano.
Loli Giraldez
Pero si hay algo que hace único a Mogarraz es la galería de retratos que decora las fachadas de muchas de sus viviendas. Más de 400 rostros observan al visitante desde las paredes del pueblo, recuperados a partir de antiguas fotografías realizadas para el DNI de los vecinos y convertidas en una singular exposición al aire libre. A este curioso atractivo se suma su importante tradición artesanal, visible en el Museo Etnográfico, y un notable patrimonio monumental, donde destacan la Iglesia de Nuestra Señora de las Nieves, la Torre del Campanario o la Ermita del Humilladero.
San Martín del Castañar
San Martín del Castañar es uno de esos pueblos que parecen haber quedado congelados en el tiempo. Situado en un entorno natural privilegiado de la Sierra de Francia, fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1982. Sus calles encajonadas, pequeñas plazas y casas con entramados de madera reflejan una herencia que se remonta a la época medieval, aunque el origen del asentamiento es aún más antiguo, como demuestran los restos romanos conservados en el atrio de su iglesia parroquial.
Josep Curto
El gran protagonista del pueblo es su castillo medieval, que se alza en la parte más elevada sobre una colina desde la que se obtienen magníficas vistas del entorno. De su antiguo esplendor se conservan la torre del homenaje y parte de la muralla, hoy restauradas y convertidas en centro de interpretación de la Reserva de la Biosfera. Junto a él destacan la Iglesia de San Martín de Tours, con arcos de estilo morisco y artesonado mudéjar, el puente medieval que conduce a las ermitas del Humilladero y del Socorro, y la piscina natural formada por el arroyo Canderuelo.
Miranda del Castañar
Elevado sobre un promontorio rocoso en pleno corazón de la Sierra de Francia, su casco histórico fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1973. Recorrerlo es viajar directamente a la Edad Media, entre casas de mampostería y madera típicas de la sierra, fachadas de granito con blasones y un trazado urbano que conserva intacta su esencia defensiva y señorial.
Josep Curto
La gran seña de identidad de Miranda del Castañar es su recinto amurallado, con más de 600 metros de muralla y 4 puertas originales que dan acceso a la villa. En su interior destaca el castillo medieval, cuna del antiguo Condado de Miranda, junto a la plaza mayor, acondicionada como plaza de toros y considerada una de las más antiguas de España. Completan el conjunto la Iglesia de Santiago y San Ginés, de origen gótico, la Torre de las Campanas y varias ermitas desde las que se obtienen espectaculares vistas de la Peña de Francia.
Sequeros
Sequeros es conocido como el gran mirador de la Sierra de Francia, y no es para menos. Asentado en la falda meridional del Cerro del Mariscal, a casi mil metros de altitud, domina un paisaje espectacular de montes, valles y bancales que desde hace siglos han estado ligados al cultivo de la vid y a la vida rural serrana. Declarado Conjunto Histórico-Artístico en 2004, el pueblo conserva un trazado urbano de gran belleza, con casas blasonadas, bodegas tradicionales y calles que guardan en silencio la historia del vino serrano.
José Miguel Sangar
Pasear por Sequeros es descubrir uno de los cascos históricos más sugerentes de la comarca. Su Plaza Mayor, conocida como el Altozano, destaca por el frente balconado que se ha convertido en uno de los iconos del pueblo. Muy cerca se encuentra la antigua Iglesia de San Sebastián y San Froilán, junto a la torre del concejo y su histórico reloj, orgullo de los vecinos. A las afueras, en un entorno boscoso, se alza la Ermita del Humilladero y la actual iglesia parroquial de la Virgen del Robledo, ligadas a las leyendas de la Moza Santa y Simón Vela.
No queda ninguna duda de que tienes mucho que visitar en la Sierra de Francia, así que ya sabes. Prepara tu viaje, reserva el alojamiento que más desee con tu familia o amigos y disfruta de este singular rincón de la provincia de Salamanca.








